Era como manejar con los ojos vendados. No se veía nada y lo que podía llegar a pasar pasó. Cuatro vehículos chocaron ayer a la mañana, sobre la ruta 303, cuando una densa columna de humo generada por la quema de rastrojos envolvió la zona. Por suerte no hubo que lamentar víctimas mortales, pero varias personas resultaron heridas y tuvieron que ser hospitalizados.

Habían pasado pocos minutos de las 10 cuando los vecinos de Colonia La Bonaria, ubicada entre Delfín Gallo y Los Ralos, comenzaron a escuchar estruendos, y todos pensaron lo peor. "No se veía nada. Yo leo los avisos del Gobierno que pide que no se queme caña, pero aquí nadie les da importancia", se quejó Pedro Vázquez, un vecino. "Es normal. Por suerte no murió nada, pero cada vez que empiezan a quemar uno sabe que estas cosas pueden suceder", agregó MarioCarabajal.

Hacia el oeste, Raúl Clementino Figueroa, de 49 años, domiciliado en Las Talitas, conducía un camión Mercedes Benz, patente SIE-229. "Por suerte iba despacio. No se sabía qué había a dos metros", renegó el hombre. Así y todo, él no pudo evitar chocar contra la parte trasera de una camioneta Ford Ranger, patente HRF-816, que era guiada por Daniel Antonio Machado, de 56 años, domiciliado en Tucumán. El hombre conducía un poco más despacio que Figueroa, y por eso lo chocaron. En la camioneta, según la Policía, iban además Ramón Pereyra, de 48 años, Arturo Juárez, de 43 y Alberto Español, también de 48 años. Tras la colisión, otro vehículo, un camión de caudales que iba en el mismo sentido que los anteriores, colisionó contra la parte trasera de la Ford Ranger. El conductor es Gabriel Mercado, de 34 años. Y justo por detrás, una moto se incrustó contra el camión de caudales. En el rodado iban Carlos Arce, de 23 años, y Romina Paola Montenegro, ambos de 23 años, domiciliados en la zona del ex ingenio Los Ralos. Todos los involucrados, a excepción de Mercado, sufrieron politraumatismos, y fueron trasladados al Hospital Centro de Salud, donde quedaron en observación.

La Justicia ordenó que todos los vehículos fueran secuestrados y que luego que se les realicen las pericias de rigor, sean devueltos a sus propietarios.

Los peritos tuvieron que esperar que el denso humo se disipara para que, poco después del mediodía, comenzaran a trabajar en el lugar del siniestro.